Álvaro Recoba fue un misterio inasible, un relámpago que se negaba a caber en los moldes. Hereje dueño de un talento descomunal, quizás nunca desplegó en las planillas oficiales la totalidad de su promesa infinita.
Pero hay una verdad tallada sobre la piedra que nadie podrá desmentir: jamás en su vida anotó un gol que no fuera hermoso.
Incontables mortales quedaron prendados de la música de su pierna izquierda.
Yo soy uno de ellos, sin remedio ni culpa. Y entre todos los tiros libres que han alumbrado mi memoria, aquel bumerán inverosímil contra el Bologna sigue siendo mi altar sagrado.
Viajemos, pues, por la vida deslumbrante de este poeta del tablón.
Los años de Nacional de Montevideo
Before he reached Italian shores, he was slaloming his way through Uruguayan defences for Nacional. A stroll in the park for a young Álvaro. pic.twitter.com/q1Lxzt6uTH
Antes de cruzar el mar hacia el Calcio, en Nacional gambeteaba a las defensas uruguayas en eslalon, como quien baila un candombe en la vereda. Para aquel jovencito, quebrar cinturas era tan sencillo como salir a caminar bajo los árboles.
La irrupción en el Inter: Robándole el trueno a Ronaldo
When he rocked up at Inter, making his debut alongside Ronaldo no less, he scored two of the greatest goals you could ever hope to score. pic.twitter.com/mDgUpJgFXI
Cuando apareció por San Siro para debutar la misma tarde en que el universo entero esperaba la fiesta de Ronaldo el Fenómeno, fue el Chino quien robó el fuego de los dioses, clavando dos trallazos que dejaron mudo al estadio.
El milagro en los canales de Venecia (Préstamo)
Even when Inter loaned him out to struggling Venezia, he was taking the right royal piss. 19 games, 11 goals, and all of them were ridiculous. pic.twitter.com/SK2IdZxjAH
Aun cuando el Inter lo desterró al humilde Venezia para salvarlo del naufragio, Recoba jugó como si la Serie A fuera su canchita de barrio. 19 batallas, 11 goles, y cada uno de ellos un sacrilegio de belleza.
Retorno al Nerazzurro: La debilidad eterna de Moratti
Cue a return to the Nerazzurri whereupon the piss-taking continued. Just ask Lecce.pic.twitter.com/ejpwNOs9NP
Turned up in Greece at Panionios when his time at Inter turned sour. Scuffed this one, admittedly, but the build-up was sublime. pic.twitter.com/A6eU5vZgze